Bienestar animal
Mohair de una veintena de cabras con nombre propio, criadas a escala humana.
En bilobila no hay una granja industrial: hay un rebaño pequeño de cabras de angora —Uros, Sonia, Roberta y compañía— en la borda de Gartzelai, en Abaurrea Alta, a unos 1.000 metros de altitud en el Pirineo navarro. Las conocemos una a una y las cuidamos a diario.
El esquileo es parte de su cuidado. El pelo de la cabra de angora no deja de crecer —unos 2,5 cm al mes— y no se muda solo, así que hay que esquilarlas. Lo hacemos dos veces al año, en primavera y en otoño. Después del esquileo, la cabra vuelve al rebaño y el mohair le vuelve a crecer.
Sin mulesing. Esa práctica, tan criticada en la lana merina, se hace a las ovejas, no a las cabras de angora. Nuestro mohair viene de animales que viven en el rebaño año tras año.
El mohair se transforma en Castres (Francia) junto al de otras pequeñas granjas de la asociación Eureca, que garantiza un mohair local, de calidad y respetuoso con los seres vivos.
La mejor prueba es verlo: organizamos visitas a la granja para que conozcas cómo viven las cabras, las toques y nos preguntes lo que quieras.

Una veintena de cabras
Cada una con su nombre, en la borda de Gartzelai.
Dos esquileos al año
En primavera y en otoño: el pelo no deja de crecer.
Puertas abiertas
Visitas guiadas a la granja para verlo con tus ojos.
